sábado, 17 de febrero de 2018

Disfrutando del campo castellano

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Para respirar un poco de aire fresco, no hay nada mejor que dejar atrás la ciudad y marcharnos al campo.

No se necesita demasiado para tener una jornada estupenda: gente que te acompañe, unos bocadillos, un poco de agua, ganas de caminar y la cámara preparada para captar cualquier cosa que nos llame la atención.

Me encanta ir al campo, sentir el rumor del aire, mirar al horizonte (un horizonte sin edificios y apenas actividad humana) y ver cómo las nubes llegan y se marchan.

No deseo mucho más para sentirme bien y despejar la mente.